El proceso de reorganización impulsado por la Alcaldía de Santo Domingo Este ha comenzado a transformar el paisaje urbano del municipio. Las intervenciones en avenidas principales, el retiro de estructuras informales y la regulación del uso de espacios públicos reflejan un intento por mejorar la movilidad, la estética urbana y el cumplimiento de normas municipales.
Estas acciones se enmarcan en una visión de modernización que busca posicionar al municipio como un espacio más organizado y funcional dentro del Gran Santo Domingo.
No obstante, este proceso también ha puesto de relieve profundas tensiones sociales. El comercio informal, lejos de ser un fenómeno aislado, representa una fuente de sustento para miles de familias. Su regulación, aunque necesaria para el orden urbano, plantea interrogantes sobre la inclusión económica y la responsabilidad del Estado en generar alternativas viables.
La ausencia de soluciones estructuradas, como mercados organizados o programas de formalización, puede convertir estas medidas en factores de exclusión. Por ello, el reto no radica únicamente en ordenar, sino en hacerlo de manera equitativa, considerando las realidades sociales del municipio.