KLK SDE A 65 AÑOS DEL TRIPLE CRIMEN DE 1961, VÍCTOR MARTÍNEZ CONTINÚA RECLAMANDO JUSTICIA POR SU PADRE Y SUS HERMANOS.

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SANTO DOMINGO. – A 65 años del triple asesinato ocurrido el 5 de junio de 1961, Víctor Martínez mantiene viva su lucha para que las autoridades dominicanas esclarezcan el destino de los restos de su padre, el teniente José Manuel Núñez, y de sus hermanos, los sargentos del Ejército Nacional Wenceslao Taveras (Martín) y Jorge Taveras, quienes desaparecieron tras ser detenidos en los días posteriores al ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Martínez recuerda que desde aquel fatídico 5 de junio de 1961, cuando vio por última vez a sus familiares, ha solicitado sin éxito a distintos gobiernos la apertura de una investigación que permita determinar dónde fueron arrojados sus cuerpos y quiénes ejecutaron el crimen atribuido a órdenes de Ranfis Trujillo, hijo del extinto dictador.

Según relata, la falta de respuestas oficiales ha prolongado durante décadas el dolor y la incertidumbre de la familia. La más reciente solicitud fue dirigida al gobierno del presidente Luis Abinader, con la esperanza de que se reabriera el caso y se aclararan las múltiples versiones que han circulado sobre el destino de sus parientes, sin que hasta el momento haya obtenido una respuesta concreta.

En medio de esa búsqueda, Martínez experimentó una renovada esperanza en febrero de 2014 al observar en la portada de la revista La Venda Transparente una fotografía que mostraba tres cadáveres desnudos arrastrados por las olas del Mar Caribe. Convencido de que podrían tratarse de sus familiares, contactó al fotógrafo y editor Raifi Genao, quien le explicó que la imagen había sido encontrada en archivos de prensa de la Presidencia de la República. Sin embargo, las investigaciones no avanzaron y la incertidumbre persiste.

Radicado desde hace más de cinco décadas en Rhode Island, Estados Unidos, Víctor Martínez se ha destacado como activista comunitario y defensor de la comunidad dominicana en el exterior. Entre sus aportes figura la promoción de una plaza en honor al Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, espacio que se ha convertido en punto de encuentro para actividades patrióticas y culturales de los dominicanos residentes en esa localidad.

Su vocación de servicio también se manifestó en Villa Consuelo, donde impulsó la creación de una escuela gratuita para niños de escasos recursos con el respaldo de sectores privados y comunitarios. Actualmente, procura que el inmueble sea destinado a una Unidad Nacional de Atención Primaria (UNAP) para beneficiar a residentes de la zona, iniciativa sobre la que, asegura, aún espera una respuesta de las autoridades sanitarias.

Al cumplirse seis décadas y media de aquel episodio que marcó su vida para siempre, Martínez reitera su llamado a las autoridades dominicanas para que se investigue el caso, se identifique a los responsables y se ponga fin a la impunidad que, según afirma, ha rodeado la desaparición y muerte de sus familiares desde junio de 1961.

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